Marujá

El parque estatal de Ilha do Cardoso
Marujá, São Paulo State, Brazil

Ficha técnica del estudio de caso Marujá disponible en PDF

Partes interesadas

Índice
Desarrollo de la región
La comunidad de Maruja
El reto

El parque estatal de Ilha do Cardoso (PEIC), creado en 1962, está localizado en el sistema estuario-lacustre de Paranaguá-Iguape-Cananéia, en la región del valle de Ribeira, fronteriza entre el estado de Sao Paulo y el estado de Paraná (ver figura 1). El PEIC se extiende por un área de unas 22.500 hectáreas. Su importancia radica en que contiene la mayor área continua de bosque atlántico, lo que supone más de un tercio del total existente de este tipo de bosque en el estado de Sao Paulo.

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Desarrollo de la región ARRIBA
Desde la creación del parque, el número de turistas se incrementado constantemente, lo que ha incrementado la presión sobre el área debido al desarrollo. La construcción de la autopista BR-116 (Régis Bittencourt), que comunica los principales centros de la región de Lagamar, ha contribuido en gran medida a este proceso. Esto ha incrementado también la presión para transformar el territorio en un resort. El crecimiento del turismo también ha incrementado la migración dentro de la región, desencadenando un aumento en la especulación urbanística. El número de viviendas que están siendo construidas en bancos de arena en áreas de manglares ha subido enormemente, llevando a una situación de degradación ambiental.

Además, el incremento en el uso de recursos forestales ha incrementado la extracción de productos tanto madereros como no madereros. Para mitigar la degradación ambiental, el gobierno creó unas 20 unidades de conservación (UC) en la región del valle de Ribeira entre 1958 y 2006, lo que ha causado un enorme impacto social y económico en la región. Muchos lugareños cuyos territorios fueron transformados en UC fueron expropiados sin ningún tipo de compensación.

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Figura 1: Ubicación Marujá Village


La comunidad de Maruja ARRIBA
La comunidad Maruja vive en PEIC (Figura 2), un parque estatal con extensión 22.500 hectáreas. La presencia de la comunidad de Marujá en el PEIC ha ayudado a conservar los ecosistemas locales. Mientras el pueblo tenga el conocimiento de prácticas sostenibles en lo que se refiere a la pesca y al uso de los recursos madereros y no madereros adquiridos en las pasadas décadas. A pesar de este hecho, la comunidad Maruja enfrentó algunos problemas y dificultades después de que su territorio se convirtió en un parque, debido al modelo de parque adoptado, que en teoría no permite la presencia de personas que viven en el territorio, incluidas las comunidades tradicionales ya existentes, como en el caso de Maruja.

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Figura 2: Ribeira Valley

La razón principal por la que la comunidad de Marujá pudo estar dentro del parque fue que sus miembros se organizaron para entablar negociaciones con la administración del parque. Finalmente, la administración reconoció la importancia de la comunidad de Marujá para la preservación de los servicios ecosistémicos. La comunidad ha ganado amplias experiencias en organización comunitaria para la gestión de los recursos naturales y para la comunicación con la administración del parque. La creación de la Asociación de Residentes de Marujá (AMOMAR) ayudó al pueblo de Marujá a ganarse el reconocimiento de la administración del parque acerca de la importancia de su presencia en el territorio. Además, la administración del parque reconoció su derecho para explorar recursos forestales específicos y permitió un ecoturismo económico. De hecho, AMOMAR ha participado activamente en el borrador del plan de gestión para el parque y participa también en el consejo asesor del parque.

La comunidad tradicional de Maruja es una de las más importantes en la región de la costa de São Paulo, con 174 habitantes, donde el 90,6% vivieron allí durante mucho tiempo atrás. Esta comunidad ha creado un código con normas internas que contribuyen a la unión en la gestión del turismo y algunos servicios de los ecosistemas. Este tipo de organización y directrices establecidas en el plan de gestión mostraron un gran potencial para ser aplicados en otros lugares como en la comunidad de Superagui. Para esta comunidad la conservación de la isla es vital para su supervivencia, ya que una gran parte de su economía se basa en el turismo. Muchos residentes ofrecen sus casas como hospedajes y también tienen restaurantes donde ofrecen comida local. Además de turistas, también reciben la visita de colegios, estudiantes e investigadores.

El Reto ARRIBA
La comunidad de Marujá afronta el reto de asegurar, por un lado el hecho de que su presencia en el parque está permitida, y por el otro asegurarse el poder mantener su forma de gestión de los servicios ecosistémicos. La Secretaría Ambiental del Estado de Sao Paulo discute actualmente la posibilidad de reclasificar el área donde se localiza Marujá en una reserva de desarrollo sostenible. Sin embargo, el temor de la comunidad, es que la mayor parte de la zona que puede utilizar se encuentra fuera de la definición de la nueva reserva.

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